Índice
Según una investigación realizada por Instituto de búsqueda de la verdad, Brasil destacó negativamente entre los 21 países evaluados, presentando el índice más bajo sobre la capacidad de los adultos del país para discernir la veracidad de las noticias en línea. El estudio, publicado por Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en junio, arroja luz sobre las crecientes preocupaciones sobre la educación digital y la capacidad de la población para hacer frente a la proliferación de contenidos falsos en línea y desinformación en la era digital.
Investigación sobre la capacidad de identificar contenidos falsos en internet

La investigación, realizada por instituto de búsqueda de la verdad en alianza con OCDE con más de 40 mil participantes en 21 países, destacó que Brasil tuvo el peor desempeño global, con sólo 54% de precisión en la identificación de noticias falsas, frente al promedio general del 60% entre todos los países evaluados.
Uno de los datos más alarmantes de la investigación. Búsqueda de la verdad Se observó que, a diferencia de muchos otros países donde los participantes tienden a creer más en las noticias verdaderas que en las falsas, en Brasil, Colombia y Estados Unidos esta tendencia se invierte. Esto sugiere una mayor susceptibilidad a la difusión de información errónea entre los habitantes de estos países. La sátira fue identificada como el tipo de desinformación más fácilmente identificable: el 71% de los encuestados a nivel mundial la reconoció como tal, mientras que en Brasil, solo el 57% pudo hacer esta distinción.
El estudio también destacó que las redes sociales son el principal entorno donde a las personas les resulta difícil discernir entre información verdadera y falsa. Aunque son una fuente crucial de información para muchos encuestados, el 51% dijo que no confiaba en ellos, y sólo el 9% afirmó tener una confianza muy alta. Este escenario es particularmente relevante en América Latina, donde más del 85% de los encuestados de Colombia, México y Brasil dijeron que acceden regularmente a información a través de las redes sociales, a pesar de la dificultad para evaluar la veracidad de esta información.
El resultado del estudio destaca la necesidad urgente de iniciativas educativas y políticas públicas destinadas a promover la alfabetización digital y la crítica de los medios, con el objetivo de fortalecer la capacidad de las personas para identificar y combatir la difusión de información falsa en línea. A OCDE destaca que el desarrollo de estas habilidades es esencial no solo para proteger la democracia y la confianza pública, sino también para promover sociedades más informadas y resilientes en el entorno digital contemporáneo.
A OCDE ha destacado cada vez más la importancia de abordar la desinformación como una prioridad global, como lo demuestra el informe “Hechos, no mentiras: combatir la desinformación y fortalecer la integridad de la información“, basado en estudios realizados en 24 países miembros. El informe señala que muchos países están revisando sus políticas e instituciones existentes para abordar más eficazmente un entorno de información en constante evolución. La difusión de información errónea no solo socava la confianza pública, sino que también afecta áreas cruciales como la salud pública, la seguridad nacional y los esfuerzos contra el cambio climático.
Para mitigar estos desafíos, el OCDE enfatiza la necesidad urgente de fortalecer la alfabetización digital y mediática, dotando a las personas de habilidades críticas para discernir la información veraz de la información falsa. Además, las políticas públicas deben promover una comunicación transparente y proactiva, libre de influencias políticas, para educar al público sobre los riesgos asociados a la desinformación. La organización también destaca la importancia de un enfoque colaborativo entre gobiernos, plataformas digitales y medios de comunicación para desarrollar estrategias nacionales cohesivas y efectivas que fortalezcan la integridad de la información y protejan la libertad de expresión.
Riesgos y consecuencias para Brasil
Para comprender el peso de la desinformación sobre el futuro de Brasil como nación, es crucial comprender los riesgos y consecuencias asociados con este fenómeno creciente. En un contexto global de rápida difusión de información a través de plataformas digitales, la desinformación presenta importantes desafíos para la estabilidad democrática, la cohesión social y el desarrollo económico del país.
En 2022, justo antes de las elecciones presidenciales, una encuesta realizada por IPEC reveló que una mayoría significativa de El 85% de los brasileños creía que noticias falsas podría ejercer una influencia decisiva en los resultados electorales. Estos datos no solo ilustran la percepción generalizada que tiene la población del poder manipulador de la desinformación, sino que también indican una vulnerabilidad significativa a las campañas de información falsa y manipuladora durante períodos electorales cruciales.

La difusión de información falsa puede tener impactos profundos y de largo alcance en la sociedad brasileña. Además de distorsionar el debate público y polarizar opiniones, la desinformación socava la confianza en las instituciones democráticas y el proceso electoral, debilitando así la salud del sistema político. Cuando se difunden deliberadamente noticias falsas para influir en las decisiones políticas, la integridad de las elecciones y la representación democrática se ven comprometidas, poniendo en riesgo la legitimidad de los gobiernos electos y la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas.
Además de las implicaciones políticas, la desinformación también plantea amenazas a la seguridad pública, la salud colectiva y el desarrollo socioeconómico en Brasil. Durante las crisis sanitarias, como la pandemia de COVID-19, la información falsa puede promover comportamientos perjudiciales para la salud pública, socavando los esfuerzos de mitigación y difundiendo teorías de conspiración que socavan el cumplimiento de medidas preventivas esenciales. Asimismo, en el contexto económico, la difusión de noticias falsas sobre políticas gubernamentales, indicadores económicos o crisis financieras puede desencadenar volatilidad en los mercados, perjudicar las inversiones y afectar negativamente el crecimiento económico del país.
Conclusión
Los resultados de la investigación publicada por OCDE sobre la capacidad de identificar contenidos falsos en Internet, destacan la necesidad urgente de iniciativas educativas y políticas públicas destinadas a promover la alfabetización digital y la crítica de los medios de comunicación, con el objetivo de fortalecer la capacidad de las personas para identificar y combatir la difusión de información falsa en línea. A OCDE destaca que el desarrollo de estas habilidades es esencial no solo para proteger la democracia y la confianza pública, sino también para promover sociedades más informadas y resilientes en el entorno digital contemporáneo.
Para abordar estos complejos desafíos, se necesitan enfoques multifacéticos que fortalezcan la alfabetización mediática y digital de la población, promuevan la transparencia en las plataformas digitales y fomenten la colaboración entre los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado. Las inversiones en educación crítica y ética de la información son esenciales para permitir a los ciudadanos discernir entre información verdadera y falsa, reduciendo así la vulnerabilidad a la manipulación y fortaleciendo la resiliencia democrática de Brasil frente a las amenazas de la desinformación.
Vea también:
Fontes: OCDE.
revisado por Víctor Pacheco en 15 / 07 / 2024
Descubra más sobre Showmetech
Regístrate para recibir nuestras últimas novedades por correo electrónico.